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Tus ojos

Se cae el dinosaurio Rex por cuarta vez al suelo, y como siempre se agacha, le dice que no lo vuelva a tirar y se levanta. Al enfocar su mirada de nuevo a la vida que tanto ha anhelado, la ve, tranquila, tomándose una cerveza sola, mientras la camarera se acerca a ella con una hamburguesa. Se queda un rato mirándola, observándola como si fuera una voyager. Se fija en cómo lame los dedos mientras chorrea el ketchup de su hamburguesa con huevo. Piensa que se la ve muy libre, muy segura. No se ha parado a contar las calorías que puede tener ese bocado que le acaba de dar. Se la imagina teniendo miles de aventuras cada día. Cree que es valiente y despreocupada, saltando entre varios hombres cada día.

Está por encima de lo que ella ha aceptado como vida perfecta.

El combo completo: un marido que “parece” bueno (sus escapadas al baño de madrugada mientras suena su WhatsApp detrás de la puerta no deja que su mente opine lo mismo). Un niño de 14 meses súper risueño y que hace que se le encoja el alma cada vez que por su cabeza ronda la idea de empezar de cero, porque esta vida no es la que se había imaginado.

Ella creía que habría noches de pasión , tapándose los labios mutuamente por no despertar al niño, comidas de domingo en todos los chiringuitos de la costa y una vejez derritiéndose en paseos por la playa y helado sujeto con sus ya arrugadas manos.

Y ahora mismo lo más parecido a la “película” que se había montado era la chica que estaba observando. Con esos sexys rizos despeinados, riéndose contra la pantalla del teléfono. “Seguro que tiene una conversación con el que se va a follar hoy a la noche. Y yo ojalá me acueste temprano, siempre cansada.” Y entonces piensa: “Ojalá su vida de nuevo”.

Sus ojos

“Tengo que cambiarle la pantalla al móvil” Después de mirar por décima vez en 5 minutos si su teléfono tenía una notificación. Siempre “pegada” al móvil.
“La cerveza está bastante buena, y ha sido buena idea venir aquí sola. Deseaba salir de mi misma , perderme y volver a encontrarme. Amores que por A o por B me rompen el corazón.

Le traen la hamburguesa que ha pedido, su segunda opción, ya que los mejillones, con todas la formas que hay de prepararlos, justo los tienen en escabeche, la única forma en la que los detesta. “Da igual. Pues una hamburguesa, y con huevo, para llenar el cuerpo de hidratos y un poco más de celulitis, pero qué más da.”
Le da un sorbo a su caña y se ilumina la pantalla. Su grupo de amigas le mandan un mensaje. Qué haría sin esas heroínas de su historia, son las que la han salvado cuando ella solo quería desaparecer por un barranco.

Se han convertido en su estrella polar.

Escucha a un niño llorar y levanta la mirada. Una madre se agacha a recoger un dinosaurio del suelo. “Que manía tienen los niños de tirar todo al suelo, que se agache él”
Vuelve la vista a su móvil y sonríe de nuevo ante la estupidez de un Meme. Ella, así de simple, se ríe sola con cualquier chiste.

Ha relegado su mente un par de días a un lugar lleno de heridas, y de las malas además. Pero tenía que hacerlo para sanar.
Le da un bocado a su hamburguesa y se pone las manos perdidas de salsa, pensando que nadie la observa a ella y su despeinado cabello. Se chupa las manos de la manera más sutil que puede, entre coronavirus y con la única ayuda de una diminuta servilleta, eso sí que parece un chiste.
Y vuelve su mirada a la madre de antes. Se la ve tan feliz con su marido, su hijo pequeño, volviendo a casa después de un fabuloso día en la playa.

¿Cuándo encontrará ella alguien con quien caminar hasta el piso vestida de arena?

De momento le toca hacerlo sola porque atrás quedaron muchas batallas libradas para llegar a lo que es hoy. Paso a paso encontrará el camino para lograr esa postal que se aleja, con una sonrisa y meditando que mañana puede ser ella. Y reza en su cabeza: “Ojalá su vida algún día”


Escucha la lista de música que ha inspirado este instante

 

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